DE CASTA LE VIENE EL MARTILLO
- Jesus Serrano Manzano
- 30 nov 2021
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 13 ene 2022
El joven bastetano Álex Castaño se consagra como el mejor lanzador de martillo de Granada. Ha superado numerosos registros históricos cuya anterior marca databan de hace dos décadas. Uno de ellos, el de su propio padre, su mayor inspiración.
Era difícil que se perdiera algún campeonato al que asistía su padre. Se celebrara en el lugar que fuese, allí estaba Alejandro Castaño Sánchez (1997, Baza) para hacer compañía a su ‘viejo’. Así conoció el atletismo. Simplemente iba para animar, pero al visitar tanto recinto deportivo se le empezó a despertar el gusanillo de la competición. Sabía que su lugar era ese, aunque faltaba por decidir en qué modalidad.
Al final, apostó por el lanzamiento de martillo, contagiado por la pasión de su padre, quien durante la década de los 90 fundó junto a otros atletas un club deportivo con el que se iba presentando a distintos campeonatos comarcales en los que mostraba sus habilidades.
Sin temerle al qué dirán o al porvenir de la suerte, Álex empezó a competir desde los doce años respaldado por el interés y la entrega de su progenitor, quien le compró en sus inicios todo el material necesario para poder entrenar y desarrollar la técnica. Desde un primer momento, los resultados le acompañaron y motivaron a seguir entrenando. A hacerse mejor cada día. Eso sí, los principios fueron más orientados al atletismo como base: aprender a saltar, correr… saber hacer de todo y después especializarse en algo, en concreto la misma modalidad que hacía su padre. Fue en 2011 cuando pudo tener su primera toma de contacto y comenzó su idilio con los cuartos puestos en todos los torneos en los que ha ido participando.
Su padre, Juan, fue un respetado deportista en la comarca durante su época de atleta. Competía en martillo, donde fue el primero en superar la barrera de los 50 metros en Granada. Alcanzó exactamente los 53,04 metros en una de sus tiradas, un registro que se mantuvo como el récord vigente en la provincia durante más de veinte años, hasta que el alumno, su propio hijo, pulverizó y elevó la marca a 54,70 metros. Una hazaña que Álex también repitió en la Región de Murcia.
Alex Castaño entrenando durante este verano en la Ciudad Deportiva de Baza / Fuente: Moisés Corral
Juan llegó a bordear las veinte primeras posiciones del ránking nacional durante su etapa como deportista. Además, la velocidad era otra modalidad en la que lograba buenos registros. Unas vivencias que contó a su hijo cuando este era aún un crío y que calaron en él con la intención de repetir las hazañas de su padre.
Hoy en día, Juan aún es el espejo en el que se mira su hijo al seguir en competición contra rivales de su propia categoría. Cuando Álex cumplió los doce años, fue el momento de dar el paso hacia el lanzamiento de martillo. Era la edad idónea para hacerlo, ya que consta de un esfuerzo físico y psicológico que hay que preparar desde los inicios. Buena prueba de ello es la complexión física que se ve en estos lanzadores, con cuerpos tonificados debido a la forma de lanzar y los movimientos que se realizan.
Destroza récords
Desde que Álex practica lanzamiento ha sido habitual verle batiendo plusmarcas establecidas con anterioridad, bien en Murcia, donde vive ahora. Ha conseguido establecer el mejor registro tanto en juvenil como en júnior, promesa y absoluto. O bien en Baza, donde también ha superado varios récords, como es el de mayor distancia. “Es emotivo porque son marcas que llevaban desde la época de mi padre y ahora llego yo y las supero. También divierte competirlas con chavales que van apareciendo, como ha ocurrido allí en Murcia con Francisco Planas, superándonos mutuamente a cada competición que asistimos. Tenemos un sano pique”, cuenta.

Infografía con los récords de Álex Castaño hasta el momento / Autor: Jesús Serrano
“Me he acostumbrado a rivalizar y eso te obliga a retarte a ti mismo en el sentido de que ya no te pones nervioso ante los campeonatos. Uno va mejorando y eso ayuda a la motivación de superarse cada vez más”, explica Álex, quien disfruta aún más de esto cuando se hacen los campeonatos de selecciones, porque aparte de concursar se crean piñas que ayudan a afrontar las pruebas con más determinación. “Es posiblemente lo que más me gusta. Conoces gente, viajas, haces nuevos amigos… eso es lo bonito del deporte en general. Es algo que llevo viviendo desde casi que soy adolescente así que cobra un valor sentimental mayor por lo que significa en mis recuerdos personales”, comenta sincerándose el lanzador.
Al ser un ejercicio individual, se aprecian mucho más las diferencias entre el que gana las competiciones y los demás participantes: “El que hace primer puesto normalmente es el que tiene la posibilidad de instruirse en un centro de alto rendimiento, donde las instalaciones y los recursos ayudan a facilitar su desarrollo y perfeccionamiento. Se tiran mañanas y tardes los siete días de la semana. Dedican su vida a ello”, cuenta Álex, quien pese a la clara diferencia respecto a los podios no pierde la ilusión.
“Mis sesiones son una al día por temas de disponibilidad. En cambio, ellos hacen dobles tandas. Siempre iremos un peldaño por debajo por mucho que lo intentemos durante la competición”, afirma el deportista, quien no pierda de vista la posibilidad de llegar a los metales más pronto que tarde y fija los treinta como la edad perfecta para alcanzar su madurez deportiva. “Este es un deporte donde lo mental cobra un valor doble cuando ya tienes ciertos años. Además, hasta que obtienes la plenitud física basas los campeonatos y los entrenos en desarrollar la técnica, que cobra una importancia vital en las tiradas. Así que conforme más trabajas y más mejoras, más pronto encuentras tu tope y rindes al máximo de tus posibilidades”, cuenta Álex, quien de momento repite cuartos puestos en cada certamen al que asiste, siendo valorado a modo de guasa en una encuesta hecha entre compañeros como el ‘medalla de chocolate’.
“Al final, lo bonito es cuando tú ves que eres capaz de competir. Cuando tienes enfrente a gente muy buena y aun así sacas lo mejor de ti para tutearles y demostrar que si estás ahí es por algo. Y cuando estás en los puestos altos, como es mi caso, es porque algo tengo y debo potenciarlo”, dice el deportista bastetano, que ha tenido una progresión meteórica desde que comenzó a practicar el lanzamiento de martillo bajo el respaldo de su padre, quien lo apoyó desde el principio para que alcanzara su sueño y quien ha sido su mano derecha durante estos años.
Ahora es el momento de iniciar la pretemporada, comenzar a recuperar físicamente y afrontar en la mejor forma física posible el próximo curso en el SURCO de Córdoba, su actual equipo.
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