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JIMÉNEZ ROZA EL CIELO CON LAS MANOS

  • Foto del escritor: Jesus Serrano Manzano
    Jesus Serrano Manzano
  • 30 nov 2021
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 13 ene 2022

El granadino José Jiménez sumó en julio a su arrollador palmarés un título más en parapente en el campeonato de España celebrado en Áger, modalidad en la que se desenvuelve desde hace dos años tras triunfar previamente en ala delta.


Cuando un padre que practicó vuelo, en este caso durante cuarenta años, le cuenta a su hijo lo duro y sacrificado que es dicho deporte, normalmente lo hace para disuadirle en su idea de apuntarse a ello. Sin embargo, José Jiménez (1998, Granada) tenía claro desde pequeño que ese iba a ser su futuro a pesar de la oposición de sus progenitores. Así que cuando cumplió en 2016 la mayoría de edad, y ya siendo responsable de sus decisiones, se adentró en ese mundillo. Cinco años después de empezar en ala delta y continuar ahora con el aprendizaje del parapente ha conseguido un palmarés que cansa la vista por su extensión, al que ha sumado un último título en el campeonato de España celebrado en Áger hace dos meses.



José Jiménez, éxito total en la última competición / Autor: Moisés Corral


Desde pequeño era un aficionado al deporte de altura. Hacía aviones de papel y maquetas, lo que deja claro que arrastra esa pasión desde siempre, acentuada más aún por la admiración hacia su propio padre, Pepe, quien fue pionero en pilotaje en Granada. Pepe participó en varias exhibiciones celebradas en Andalucía, así como también consiguió clasificaciones a campeonatos de España. Aunque su pasado “no influyó para que yo me decantara por hacer esto”, afirma José Jiménez. “Incluso me dijo que existía muchísima peligrosidad y riesgo, que no merecía la pena. No quería que empezara”, reconoce el propio piloto al recordar lo que pretendía su ‘viejo’, quien no pudo imponerse a las ganas de su hijo por sentir este deporte en su propia piel.


Al cumplir 18 años se inició en ala delta, y es desde hace dos años cuando también ha empezado a especializarse en parapente, modalidad en la que ha dejado a todos asombrados por su rápido aprendizaje de los conceptos y trucos, además de la facilidad que está mostrando para subir al podio en cada certamen.


Instruirse en vuelo es sencillo. No lo es tanto llegar al nivel requerido para competir y optar a títulos. “Cualquiera puede aprender este oficio. Debes tener unos conocimientos previos, entender muy bien los conceptos iniciales, pero luego lo importante de verdad y lo que te forma es el curso práctico, que es muy fácil. Lo complicado es entrenar, mantener la constancia competitiva… pero si es por diversión, todos podrían lanzarse a probar este deporte. Hay que tener en cuenta que esto merece un esfuerzo físico muy alto, además de la preparación mental y alimenticia que supone. A veces el día de vuelo sobrepasa las 12 horas allí arriba, y durante ese tiempo no comes nada. Luego sí es cierto que cada modalidad tiene su dificultad, pero nadie te quita tus tres horas de entrenamiento tirando por lo bajo”, puntualiza José Jiménez, quien también reconoce que es un deporte más seguro de lo que parece, y que, en caso de que hubiera algún peligro, se dispone de un paracaídas de emergencia que previene de cualquier susto.


Desde que empezó a volar asiste a competiciones y aprende de la gente que le rodea. Aunque fue en el tercer año cuando vio disparado su rendimiento y empezó a colarse entre los favoritos en las carreras. “Quedé subcampeón de España en 2019 en la clase ‘sport’ que se realizó en el cerro Jabalcón de Zújar, en una competición que realmente era un ‘open’ internacional al que acudieron hasta pilotos australianos. La prueba consistía en hacer un recorrido durante siete días en los que se establece una serie de etapas para cada jornada, de las que se hace una media por tiempos y se conoce el ganador”, explica José Jiménez.


Tras ello, con apenas veinte años fue convocado por la selección nacional para representarla en el mundial de Florida, que finalmente se suspendió por el coronavirus cuando todos los preparativos estaban ultimados. Aunque recuerda esa llamada “como uno de los momentos más ilusionantes que he vivido nunca. ¡De toda España me querían a mí porque me lo había ganado por mi propio esfuerzo!”, relata el piloto, cuyo padre estaba emocionado ante esa noticia y que lamentó, al igual que toda su familia, la cancelación definitiva del evento.


El clima hizo de obstáculo y aliado por partes iguales en el último campeonato que participó José Jiménez. “Fue complicado. Estuve emplazado en la tercera posición tras las tres primeras jornadas de competición. Sin embargo, el tiempo no estaba por la labor de dejarnos competir y los siguientes días no se pudo volar”, explica. “Iban a ser muy pocas fechas para librar la batalla aérea, así que las opciones se reducían a uno o dos intentos más a lo sumo para intentar el asalto a la primera plaza.


Cuando se reanudaron los vuelos, en lo que iba a ser el penúltimo día, jugué mis cartas a una mano y afronté como una final el duelo, con ataques desde el principio para recortar al líder”, analiza José Jiménez. La suerte le sonrió y alcanzó la cabeza de carrera, defendiendo su liderato hasta el final del tramo. Se enteró a través de la organización, aún en la silla del parapente, de que por motivos temporales esa sería la última prueba que se iba a realizar en el torneo. “No me lo creía. Empecé a celebrarlo a voces aún ahí arriba”, cuenta emocionado el piloto.


José Jiménez alcanza esta temporada el mejor momento de su corta trayectoria con la consecución de una gran cantidad de campeonatos nacionales.





Infografía sobre el palmarés de José Jiménez / Autor: Jesús Serrano


“Tocar el cielo es lo que te hace adicto a este deporte. Esa sensación del momento, con el equipo preparado, que inflas tu parapente y echas a volar… es indescriptible, es lo que engancha al que lo prueba porque es un momento en el que lo olvidas todo. Estuvimos un año parados y fue como una eternidad. Solo estáis tú y tu parapente en el cielo. Vives en trance. Al fin y al cabo, estás volando tú solo por el cielo. Es una sensación muy fuerte. Piensas en subir alto, llegar cada vez más lejos… pero no piensas en nada más. Es una maravilla. Y ya el hecho de compartir el cielo con rapaces y otras aves es indescriptible. Estás en su hábitat, ocupando su espacio, y te respetan como uno más. Hay que vivirlo para entenderlo”, sentencia un emotivo José Jiménez.

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